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En los últimos tiempos hemos visto cómo el precio de la electricidad ha saltado por las nubes. Las facturas de la luz han llegado a máximos históricos y eso ha causado un gran interés en las instalaciones fotovoltaicas.

Instalaciones fotovoltaicas

Una instalación fotovoltaica es la solución para poder ahorrarse hasta el 70-80% de la factura de la luz, tiene una amortización muy reducida (entre 2 y 5 años en la mayoría de casos) y es una instalación muy sencilla, en dos o tres días puedes tener tu planta fotovoltaica en funcionamiento.

Solamente necesitas alguien profesional que ejecute tu instalación y la parte más compleja, todos los trámites administrativos públicos que hay detrás. En Solfy no solo nos encargamos de ejecutar la instalación con la máxima profesionalidad y el máximo cuidado, también nos ocupamos de todos esos trámites que suelen ser tan molestos para los usuarios, de ese modo os podéis despreocupar totalmente.

El primer paso es conocer que consumos tenéis en casa y saber qué tipo de instalación necesitas. Poneros en manos de nuestros asesores y os harán llegar una propuesta totalmente gratuita para que podáis hacer números en casa.

Los paneles solares coronan los tejados y las señales de tráfico, y ayudan a mantener la energía de las naves espaciales.

¿Pero cómo funcionan los paneles solares?

En pocas palabras, un panel solar funciona permitiendo que los fotones, o partículas de luz, liberen electrones de los átomos, generando un flujo de electricidad, según la Universidad de Minnesota Duluth(opens in new tab). Los paneles solares se componen en realidad de muchas unidades más pequeñas llamadas células fotovoltaicas, lo que significa que convierten la luz solar en electricidad.

 

Un panel solar se compone de muchas células unidas entre sí.

Cada célula fotovoltaica es básicamente un sándwich formado por dos láminas de material semiconductor. Según las Actas de la Conferencia Nacional de Graduados 2012(abre en una nueva pestaña), las células fotovoltaicas suelen estar hechas de silicio, el mismo material que se utiliza en la microelectrónica.
Para funcionar, las células fotovoltaicas necesitan establecer un campo eléctrico. Al igual que un campo magnético, que se produce debido a polos opuestos, un campo eléctrico se produce cuando se separan cargas opuestas. Para conseguir este campo, los fabricantes «dopan» el silicio con otros materiales, dando a cada trozo del sándwich una carga eléctrica positiva o negativa.

En concreto, según la American Chemical Society, se introduce fósforo en la capa superior de silicio, lo que añade electrones adicionales, con carga negativa, a esa capa. Mientras tanto, la capa inferior recibe una dosis de boro, lo que se traduce en menos electrones, o una carga positiva. Todo esto se traduce en un campo eléctrico en la unión entre las capas de silicio. Entonces, cuando un fotón de luz solar libera un electrón, el campo eléctrico lo empuja fuera de la unión de silicio.

 

Un par de componentes más de la célula convierten estos electrones en energía utilizable.

Unas placas metálicas conductoras situadas en los laterales de la célula recogen los electrones y los transfieren a unos cables. Llegados a este punto, los electrones pueden fluir como cualquier otra fuente de electricidad.

Investigadores han fabricado células solares ultrafinas y flexibles que cuentan con tan solo 1,3 micras de grosor -aproximadamente una centésima parte de la anchura de un cabello humano- y son 20 veces más ligeras que una hoja de papel. Estas células son tan ligeras que podrían colocarse encima de una pompa de jabón y, sin embargo, producen energía con una eficiencia similar a la de las células solares de vidrio. Unas células solares más ligeras y flexibles como estas podrían integrarse en la arquitectura, la tecnología aeroespacial o incluso en la electrónica.

 

Pasos básicos en la generación y transmisión de energía solar

  • La luz del sol irradia en los paneles solares y crea un campo eléctrico.
  • La electricidad generada fluye hacia el borde del panel y hacia un cable conductor.
  • El cable conductor lleva la electricidad al inversor, donde se produce la transformación de corriente continua a corriente alterna, que se utiliza para alimentar los edificios.
  • Otro cable transporta la electricidad de CA desde el inversor hasta el panel eléctrico de la propiedad (también llamado caja de interruptores), que distribuye la electricidad por todo el edificio según sea necesario.
  • Toda la electricidad no necesaria en el momento de la generación fluye a través del contador de la compañía eléctrica y llega a la red eléctrica de la compañía. A medida que la electricidad fluye a través del contador, hace que éste funcione al revés, acreditando a su propiedad por el exceso de generación.

 

https://www.youtube.com/watch?v=q5bMAz4NK0c

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