¿Cuándo es rentable instalar placas solares? Te lo contamos TODO

Las placas solares se han convertido en una de las mejores alternativas para ahorrar energía, sobre todo teniendo en cuenta cómo sube el precio de la luz año tras año. Una inversión con una TIR (Tasa Interna de Retorno) muy elevada. Y no sólo porque permite reducir considerablemente el coste de la factura de la electricidad, sino también porque aumenta el valor de la casa.

¿Cuándo es rentable instalar placas solares?

Al final del día, todos buscamos sentir rápidamente el alivio en nuestras facturas de electricidad, ¿verdad? Pues bien, es crucial tener en mente que aunque instalar paneles solares en casa es una jugada inteligente, también debemos considerar la inversión inicial y cuánta energía podremos generar cada mes. Te lo explicamos de manera sencilla. ¿Cuándo empezamos a ver que los paneles solares realmente valen la pena en términos de ahorro?

Básicamente, la rentabilidad de los paneles solares depende de cuánta energía de autoconsumo pueda generar tu hogar y del costo de instalación. Por eso, este tipo de instalación es más rentable cuando tu consumo propio representa al menos el 60% de toda la energía generada. Y si generas más de lo que consumes, ¡ahí es donde realmente empiezas a ver los beneficios económicos!

¿Cuánto se tarda en rentabilizar las placas solares?

El periodo de amortización es el cálculo que nos permite saber la cantidad de años que necesitamos para llegar al punto de equilibrio, esto es, cuando el ahorro acumulado generando nuestra propia energía es el mismo que la inversión que hemos realizado para poner la instalación.

Si quieres saber cuánto tiempo se tarda en amortizar la inversión y los beneficios que puede reportarte la instalación de placas solares en tu vivienda, tienes que tener en cuenta dos aspectos clave:

  • Periodo de amortización: es el tiempo que se necesita para recuperar la inversión, que normalmente suele ser de 5 o 6 años. Si el precio de la luz sube, este tiempo se reducirá.

Estimación del beneficio neto: es el dinero que habrás ahorrar cuando las placas hayan llegado al final de su ciclo de vida, que suele ser de entre 20 y 25 años.

¿Cómo calcular la rentabilidad de las placas solares?

Los elementos básicos que determinan la rentabilidad de las placas solares son el ahorro energético anual y el coste de la instalación.

Precio instalación / Ahorro anual = Amortización

(Ahorro anual x Años de garantía) – Precio instalación = Beneficio neto

Por ejemplo:

6.000€ / 1.000 €/año = 6 años

(1.000 €/año x 25) – 6.000€ = 19.000€

Lo más complicado para hacer este cálculo es saber cuál es el ahorro real cada año, pues depende mucho del consumo de cada persona, de los cambios en el precio de la electricidad y de la capacidad de producción de la instalación. Además, el coste de la inversión también puede condicionar la amortización y los beneficios si no calculamos bien la potencia que necesitamos o no elegimos bien los materiales, por ejemplo.

Factores que influyen en la rentabilidad de las placas solares

Son muchos los factores que hay que valorar para calcular la rentabilidad de una instalación de placas solares. Desde el tamaño de la misma a las sombras que pueda haber en la cubierta de la vivienda, pasando por la calidad de los materiales, las horas de luz al año o el coste de la energía. Todo ello influye en la capacidad de la instalación para producir beneficios.

  • Precio de la instalación

El coste de la instalación variará dependiendo del tamaño y de los materiales escogidos para la misma. Cuanto mayot es su tamaño y calidad, mayor será el costo. Sin embargo, de esto también dependerá su vida útil. 

  • Tamaño de la instalación.

Dependiendo del tamaño de la instalación fotovoltaica variará el coste de la misma. Las instalaciones deben estar correctamente dimensionadas para las necesidades de consumo de cada vivienda. Mientras más grande sea una vivienda, mayor será el ahorro. 

  • Calidad de las placas solares.

Si bien una mejor calidad significa una inversión inicial más alta, esta te asegurará mayor rentabilidad debido a su eficiencia y garantías. Los paneles solares de mejor calidad te evitaran sorpresas y te garantizan una vida útil más larga. 

  • Precio de la electricidad.

El precio de la electricidad varía dependiendo de la subasta eléctrica diaria. Existen aproximaciones teniendo en cuenta el precio medio de los últimos meses en el mercado regulado e incluyendo una subida del IPC de un 3% anual.

  • Hábitos de consumo eléctrico.

Lo que te hará ahorrar realmente es utilizar el máximo de energía que producen tus placas al momento. Es por esto que una vez se cuente con una instalación de paneles solares, los hábitos de consumo deben ser ajustados para aprovechar al máximo la energía solar. 

  • Horas de luz.

La cantidad de sol que recibe la zona donde está tu casa es súper importante. Esto se llama «irradiación solar» y significa cuán fuerte brilla el sol y en qué épocas del año brilla más. Cuanto más sol intenso haya, menos paneles solares necesitarás. Por suerte, España es uno de los países que recibe más irradiación solar durante todo el año de Europa. 

  • Orientación y sombras.

Ya que no todos los tejados son iguales, es necesario evaluarlo previo a la instalación para determinar cuál es la mejor distribución y tipo de instalación que necesitas para maximizar tu producción de energía. 

  • Vertido de excedentes.

Cuando tienes más energía solar de la que necesitas y la devuelves a la red, puedes obtener una especie de «recompensa» por esto, aunque no son sumas demasiado grandes, si piensas en el largo plazo, esas pequeñas ganancias se suman y al final del año pueden ser un buen puñado de euros extra en tu bolsillo.

  • Subvenciones y ayudas.

Los costes de instalación de energía solar cuentan con subvenciones que lo reducirán de forma drástica. Si quieres saber más sobre las diferentes subvenciones a las que puedes recurrir, encuentra toda la información aquí. 

En definitiva, es evidente que las placas solares ayudan a reducir considerablemente la factura de la luz gracias a la producción de energía que se consume primero en lugar de la que viene a través de la red eléctrica. La cuestión es que dicha energía no es gratis, sino que existen unos gastos de instalación que deben amortizarse, por lo que es necesario llevar a cabo un estudio de rentabilidad antes de realizar la inversión.

Sofía Rodríguez Buñuel
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